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España

Ruta machadiana por Soria

Escrito por enero 16, 2021Ningún comentario

Fue probablemente en la ciudad de Soria donde Antonio Machado, el representante sevillano de la generación del 98, pasó la etapa más feliz de su vida. Como es bien sabido, aquí conoció a su gran amor, Leonor Izquierdo, y también descubrió unas hermosas tierras que le inspiraron para escribir su famoso poemario Campos de Castilla

Hoy en día puede seguirse una ruta por la ciudad que permite visitar los sitios que el reconocido poeta frecuentó durante su estancia en Soria. Si te gusta Machado o la poesía en general, no puedes perderte este post. Aparte de descubrir lugares fascinantes, tendrás la oportunidad de leer durante el recorrido algunos de sus poemas más populares.

1. Antigua estación de San Francisco – Pensión de la calle Estudios

Machado llegó a Soria en septiembre de 1907 para ocupar su plaza de Catedrático de Lengua Francesa en el instituto de la ciudad. Se bajó del tren en la hoy desaparecida estación de ferrocarril de San Francisco, ubicada en la actual Avenida Duques de Soria, justo enfrente de donde se encuentra el Rincón de Bécquer. De la estación de tren a día de hoy no hay rastro, pero en su lugar se ha instalado una escultura, titulada “El Viajero” que recuerda su llegada en tren a la ciudad.

De aquí se fue directo a una casa de huéspedes que había en la calle El Collado esquina con la calle Instituto, donde se alojó unos pocos meses, ya que pronto se trasladó a otra situada en el número 7 de la calle Estudios esquina con la Travesía de Teatinos. Fue en este segundo alojamiento donde el poeta conoció a la que sería su mujer, Leonor Izquierdo, hija mayor de los propietarios de la pensión, Isabel Cuevas y Ceferino Izquierdo. Una placa recuerda en la actualidad el que fuera el primer hogar del matrimonio.

2. Instituto Antonio Machado

Este instituto, situado en la calle Aduana Vieja 12, fue en sus inicios un antiguo colegio de la Compañía de Jesús. Aquí Machado impartió docencia de Francés a alumnos de Bachillerato, que por aquel entonces tenían entre 13 y 15 años. El aula en el que dio clase se conserva casi intacta, mantiene aún mobiliario de la época, y es continuamente visitada por alumnos de colegios e institutos y todo tipo de visitantes y turistas que viajan hasta Soria siguiendo sus huellas.

En un lateral del instituto se ha colocado una escultura sedente del poeta, obra de Ricardo González, con la que es posible echarse la misma foto que se hicieron Leonor y Antonio el día de su boda (esta escultura se complementa con la de Leonor, ubicada en la Plaza Mayor). A unos pocos metros, en la entrada del edificio, también se homenajea al escritor con un busto en bronce sobre monolito de piedra realizado por Pablo Serrano. 

3. Iglesia de Santo Domingo

A pocos metros del instituto se encuentra la Iglesia de Santo Domingo, construida entre los siglos XII y XIII, cuya fachada es un monumental ejemplo de arte románico. Leonor y Antonio solían acudir a esta iglesia para escuchar la misa dominical. Justo en la entrada hay una placa puesta en el suelo en la que se pueden leer los siguientes versos: 

En Santo Domingo la misa mayor.
Aunque me decían hereje y masón,
rezando contigo, ¡cuánta devoción!

4. Círculo Amistad Numancia – Museo Casa de los Poetas

Machado se fue adaptando poco a poco a la vida de esta tranquila ciudad hasta hacerse socio del Círculo Amistad Numancia, punto de encuentro de la burguesía soriana, donde participó en diversas tertulias literarias. Al poeta sevillano le encantaba venir hasta aquí para charlar de literatura, tomar café y leer el periódico como también hicieron los hermanos Bécquer, Gerardo Diego o Eduardo Saavedra, entre otros. 

Este hermoso inmueble de mediados del siglo XIX está ubicado en la calle principal de Soria, El Collado, y en la actualidad sigue teniendo una importancia vital para los sorianos pues constituye un lugar especial de distracción cultural y entretenimiento. La tercera planta de este edificio alberga el museo Casa de los Poetas, un espacio expositivo que brinda a los visitantes la oportunidad de conocer en profundidad a los grandes líricos que dedicaron sus versos a Soria, a saber: Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y Gerardo Diego.

Justo en la entrada se encuentra una escultura, obra también de Ricardo González, que recrea al poeta Gerardo Diego leyendo sentado en una mesa y tomando un café con la cual puedes llevarte otra foto de recuerdo.

5. Iglesia de Nuestra Señora de La Mayor

Nuestro recorrido nos lleva hacia la Plaza Mayor donde se encuentra la iglesia en la que Antonio y Leonor se casaron el 30 de julio de 1909, la Iglesia de Nuestra Señora de La Mayor, la misma iglesia en la que se celebró el funeral de Leonor tres años más tarde, quien murió repentinamente a causa de la tuberculosis. 

En el exterior del templo se ha habilitado un espacio en su memoria que recibe el nombre de “Rincón de Leonor”, donde una escultura de Leonor, obra de Ricardo González, completa la foto que se hicieron Leonor y Antonio el día de su boda (en esta ocasión aparece Leonor tras una silla que está vacía).

6. Campana de la Audiencia

También en la Plaza Mayor se encuentra el Palacio de la Audiencia, antigua casa consistorial, cárcel y juzgado, que está coronado por un reloj y una campana a la que Machado dedicó muchos de sus versos.

¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna.

7. Paseo del Mirón – Mirador de los Cuatro Vientos

Estando Leonor ya enferma, Antonio Machado alquiló una casa a la entrada del Paseo del Mirón, camino que lleva hasta la ermita barroca de Nuestra Señora del Mirón, para que Leonor pudiera respirar aire puro. Muchas tardes la pareja paseaba hasta el final de este paseo, donde se encuentra el Mirador de los Cuatro Vientos, para ver desde lo alto las maravillosas vistas que desde allí se tienen del Duero y del casco urbano. En la actualidad una escultura con las siluetas recortadas de Machado y Leonor evoca la presencia de ambos por aquel lugar. 

8. Iglesia del Espino

El cuerpo de Leonor fue enterrado en el cementerio que se encuentra justo al lado de la Iglesia del Espino el 2 de agosto de 1912, un día después de su fallecimiento. Frente a esta iglesia se puede ver el famoso olmo seco al que Machado dedicó uno de sus más afamados poemas.

A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas nuevas le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

9. Parque del castillo

Pocos restos quedan de lo que fue el castillo de Soria y sus murallas, cerro que hoy día se ha convertido en un parque desde el que se puede obtener una maravillosa panorámica de la ciudad y en el que se encuentra un Parador Nacional que lleva el nombre del poeta. Machado, por supuesto, no se olvidó de mencionar el castillo en su poesía:

Soria fría, Soria pura
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas ennegrecidas.

10. Ermita de San Saturio – Rincón del Poeta

Las márgenes del Duero plagadas de álamos y chopos, lugar de indudable belleza, fueron frecuentadas por el poeta y sirvieron de inspiración en muchos de sus versos. 

Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.

Este paseo de poco más de un kilómetro entre el Monasterio de San Polo y la Ermita de San Saturio acoge desde hace unos años varias esculturas dedicadas a la poesía. Realmente merece la pena pasear por él y llegar hasta el final del recorrido, la ermita de San Saturio, en cuyos pies se encuentra el Rincón del Poeta, lugar donde se le homenajeó el 5 de octubre de 1932 y se le nombró hijo adoptivo. Una placa de bronce con su imagen sobre la roca recuerda ese momento, primera y última vez que Antonio Machado volvió a Soria tras la muerte de Leonor. 

Aquí termina la ruta machadiana por Soria. Esperamos que os haya gustado y os animamos a que, si disponéis de un par de días, descubráis esta bonita ciudad porque merece mucho la pena. ¡Ni te la imaginas! En nuestro blog también podéis leer nuestro viaje de dos días por Soria y el presupuesto total de la escapada.

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