España

Día 3. Somiedo – Ruta Lagos de Saliencia – Oviedo

Escrito por septiembre 2, 2020Ningún comentario

Antes del amanecer, pasadas las 06:00 horas, nos levantamos ya que teníamos previsto realizar un avistamiento de fauna con la empresa Somiedo Experience. Nos dirigimos a Gúa en coche para ir hasta una zona despejada e intentar divisar a uno de los grandes de la fauna ibérica: el oso pardo. ¡No pudimos tener más suerte! A los pocos minutos de que David, nuestro guía, nos hubiera repartido los prismáticos y explicado el uso del telescopio terrestre, vimos aparecer por la ladera a una osa. Bueno, decimos que la vimos aparecer nosotros, pero en realidad la vio nuestro magnífico guía. La experiencia y sensación, aunque estábamos muy lejos, de poder ver a este animal en libertad fue brutal. La osa, que tendría un par de años, estuvo durante bastante rato paseando y comiendo avellanas hasta que decidió echarse detrás de un arbusto. También pudimos ver en la ladera de enfrente un par de rebecos. Tras el avistamiento, emprendimos una ruta a pie de casi dos horas donde David nos estuvo explicando muchas curiosidades del oso y del entorno natural en el que nos encontrábamos. Como curiosidad podemos decir que llegamos a ver una huella muy clara de un oso en una zona de barro. 

Ya que estábamos en el Parque Natural de Somiedo, quisimos aprovechar para realizar la conocida ruta de los lagos de Saliencia. Como al final se nos hizo un poco más tarde de lo previsto y hacía mucho calor, realizamos la ruta corta, es decir, vimos los cuatro lagos y volvimos hacia nuestro punto de partida, aunque realmente existe una ruta circular que rodea todos los lagos. Cuando dejas el coche en lo Alto de la Farrapona e inicias la marcha a pie, pronto te das cuenta de la impresionante belleza que tiene este lugar. El recorrido comienza con un pequeño descenso de 1 kilómetro hasta que llegas al lago de la Cueva, situado a 1600 metros de altura aproximadamente. Siguiendo el sendero, que no tiene pérdida, empezamos a subir durante 1,5 kilómetros hasta situarnos a más de 1700 metros de altitud. 

Desde allí se tienen unas maravillosas vistas panorámicas del primer lago y, caminando un poco más, deberíamos de ver el lago Almagrera, aunque en nuestro caso, como es el más pequeño, estaba totalmente seco. Seguimos avanzando hasta que llegamos al lago Cerveriz, cuyas aguas tienen un color más oscuro que el resto. Unos cinco minutos más caminando por un estrecho camino lleno de piedras llegamos al mirador desde el que se puede divisar el lago Calabazosa, que es el que se encuentra a mayor altitud y el que tiene mayor profundidad. Con esas vistas de postal nos sentamos y nos comimos un buen bocadillo de salchichón y queso para reponer fuerzas. En vez de continuar la ruta circular o seguir el camino hasta el lago del Valle, decidimos regresar al coche por donde habíamos venido. 

Nuestra siguiente parada volvía a ser Oviedo. Tras poco más de 1 hora y media de viaje, llegamos a la capital del Principado. Habíamos madrugado mucho y estábamos realmente cansados, por lo que tuvimos que descansar un poco en el hotel Carreño, nuestro alojamiento para este día. Sin embargo, poco duró nuestro descanso ya que queríamos volver a ver esos rincones que tanto nos habían encantado el primer día: la Catedral, el Ayuntamiento, la plaza del Fontán, la calle Gascona, etc.

Para cenar rápido, fuimos a la pizzería Mondello, donde nos pedimos una ensalada y una calzone para compartir y la verdad es que nos encantó, tanto por el precio como por la calidad y la cantidad de sus platos. Al terminar, pusimos dirección al hotel para acostarnos pronto ya que el día había sido muy duro y necesitábamos descansar. El viaje solo acababa de empezar.

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